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Son muchas las empresas que solicitan un montacargas por las ventajas que proporcionan en almacenes, por ejemplo, las que pertenecen al sector alimentario. Se trata de un equipo de manutención que vuelve más ágil el desplazamiento de las mercancías. Hay muchos ejemplares en el mercado, no obstante, no todos son útiles para ellas. Deben considerar las clasificaciones recomendadas para evitar daños en los productos o inconvenientes para los consumidores y el personal de almacenes.

¿QUÉ SON LAS CLASES DE MONTACARGAS?

Las empresas alimentarias que realizan procesos logísticos deben superar varios desafíos para expandirse y cumplir sus objetivos de crecimiento. Algunos son los tiempos de entrega, el bienestar y satisfacción de los consumidores y las normas de seguridad alimentaria, por ejemplo, la NOM-120-SSA1-1994: Bienes y servicios, prácticas de higiene y sanidad para el proceso de alimentos, bebidas no alcohólicas y alcohólicas e ISO 22000.

Son varias las estrategias que se implementan para asegurar la inocuidad alimentaria, por ejemplo, uso de fluidos corrosivos, almacenamiento en frío y lavados frecuentes, lo que vuelve difícil la adquisición de un montacargas. En caso de que omitan los estándares del sector alimentario, como las clases recomendadas, pueden dañar sus mercancías, lo que impacta negativamente, ya sea por desperdicios, reprocesamientos, reducción de la productividad y reparaciones.

Son varias las clases de carretillas elevadoras, que se diferencian en su tamaño, forma y energía usada. Cada una está diseñada para aplicaciones específicas. Son las siguientes:

  • Clase I. Unidades eléctricas hombre a bordo.
  • Clase II. Carretillas eléctricas de pasillo estrecho.
  • Clase III. Apiladores, patines y tractores eléctricos de remolque.
  • Clase IV. Montacargas compactos de combustión interna.
  • Clase V. Montacargas neumáticos de combustión interna.
  • Clase VI. Tractores de arrastre eléctricos y de combustión interna.
  • Clase VII. Montacargas de superficie áspera.

De las siete clases existentes, solo cuatro son adecuadas para cumplir con los estándares de inocuidad en almacenes y plantas de procesamiento de alimentos. Describámoslos a continuación.

CLASE I

Estos montacargas importantes para las operaciones logísticas son buena opción para interiores y las empresas alimentarias los utilizan para cargar mercancías y depositarlas en cámaras frigoríficas. Su funcionamiento se realiza con motores eléctricos, además son buena opción para manipular diferentes tipos de pallets o cargar y descargar remolques.  Pueden encontrarse versiones para manejar sentado o de pie.

Su batería, además de proporcionar energía, sirve como contrapeso para levantar cargas muy pesadas, además permite que sean silenciosos y que no emitan contaminantes de combustibles, que pueden perjudicar la integridad de los alimentos o el personal en entornos cerrados.

CLASE II

Debido al diseño de sus neumáticos, deben operarse sobre superficies lisas y en buenas condiciones, además son ideales para manejar a distancias cortas y en pasillos estrechos. Si planean cargar y descargar en andenes, no son una buena opción. Operan mediante motor eléctrico, por tal motivo, son seguros para interiores. Permiten levantar mercancías a mayor altura en comparación con las unidades contrabalanceadas. Usualmente, alcanzan hasta 12 m, por lo que poseen asistencia electrónica, como micro cámaras, monitor, sistema de preseteo, entre otros.

Estos montacargas son buena opción, debido a su buena maniobrabilidad, por lo que son ideales para instalaciones reducidas.  Si planean recoger y guardar inventarios, son excelente opción, además ayudan a incrementar la capacidad de almacenaje sin ampliar las instalaciones. Usualmente, se usan en centros distribuidores y para levantar pallets en bastidores.

CLASE III

Comprende distintos equipos, no solo montacargas, como patines y tractores de remolque eléctricos. Son una buena opción si cuentan con mezzanines o entrepisos, además destacan por su versatilidad y ligereza. Su manejo es sencillo y puede integrar remolcadores para mejorar los procesos de almacenamiento.  Su uso no implica contaminaciones de alimentos y son diseñados para recorridos continuos. Funcionan manualmente, ya sea con manijas en la parte central o trasera. Cabe agregar que presenta varias configuraciones, como caminando y hombre a bordo.

CLASE IV

Funcionan con motores de combustión interna y se alimentan con gas natural comprimido, LP o gasolina. Con lo dicho hasta aquí, muchos pensarán que no son buena opción, debido a que las emisiones pueden contaminar los alimentos; sin embargo, presenta bajas emisiones y pueden usarse en interiores, a diferencia de las clases V, VI y VII. Son compactos e ideales para operar en el interior de furgones de ferrocarriles o contenedores e integran un contrapeso y asiento para los operadores.

Destacan por su rigidez y su capacidad de cargar y descargar las mercancías para moverlas hacia los almacenes. Su alta versatilidad les permite usarlos para aplicación de automoción, distribución y venta al por menor. Para usarlos de forma segura, los pisos tienen que estar en buenas condiciones. Sus llantas son sólidas y acolchadas, lo que permite conducciones suaves en pisos interiores. Son a prueba de pinchazos, debido a que no se rellenan con aire.

Si desean una carretilla elevadora adecuada para sus operaciones con alimentos, contáctennos. Pidan más información sobre este u otros productos, como las estibadoras, a través de la línea +57 (1) 4190166 o llenen con sus datos nuestro formulario.

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